Hoy la iglesia nos invita a meditar en la figura de las mujeres y los niños.
La vida de Jesús fue un constante reinvindicar la situación femenina e infantil en la sociedad judía: para ellos, las mujeres y los niños eran menospreciados y no ser les tomaba en cuenta. Jesús por su parte, asumía la salvación de toda la humanidad y por ello se acercaba sin temor a niños y mujeres. De hecho, el encargo más importante, anunciar la resurrección, fue dado a las mujeres.






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