Cuarto Domingo de Adviento

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Lc. 1,38

Hoy contemplamos en oración, el misterio de la vocación de María que cambió la historia del mundo.

La palabra suscita en nosotros una gran acción de gracias y al mismo tiempo la conciencia profunda de que cada uno de nosotros tiene un llamado para participar activamente en la obre de la salvación.

Meditemos en silencio y pidamos a nuestra Madre que nos lleve a estar cada vez más cerca de su Hijo.

Recemos en familia en torno a la Corona de Adviento

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