Tercer Domingo de Adviento

“En medio de vosotros está uno a quien no conocéis”

Jn. 1,26

La predicación -anuncio del Evangelio- es la única forma que hay para salvar a la humanidad. Dar testimonio del amor de dios en nuestra vida no es otra cosa que tener una vida que imite a la vida de Cristo.

“Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por una multitud.” (Mateo 20:28)

Que el servicio desinteresado nos acerque cada vez más a Dios.

Recemos en familia en torno a la Corona de Adviento

Deja un comentario