«Para rezar en familia se necesita sencillez. Rezar juntos el «Padrenuestro», alrededor de la mesa, no es algo extraordinario: es fácil. Y rezar juntos el Rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza. Y rezar también el uno por el otro: el marido por la esposa, los dos por los hijos, los hijos por los padres, por los abuelos… Rezar el uno por el otro. Esto es rezar en familia, y esto hace fuerte a la familia: la oración»
S.S. Francisco. Roma, 27 de Octubre de 2013.







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